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Identidad en Red

diciembre 10, 2010 2 comentarios

Dime qué dices y qué publicas y te diré quién eres

A raíz de la amenaza de fraudes por internet, la proliferación de correos falsos, envío de spam y publicidad no solicitada y un largo etcétera; hoy ya todos empezamos a tomar precauciones para proteger nuestros datos privados. Sin embargo, qué tanto nos hemos preocupado por nuestra identidad en red, esa que hemos ido formando con los datos de nuestro perfil pero también con cada foto donde aparecemos, cada comentario, página, canción, twitt, etc. que vamos dejando cada día y que reunida permite tener una idea bastante clara de lo que somos, nos gusta y solemos hacer.

Veamos a continuación algunas situaciones que podrían parecer inocuas pero que en algunos casos podrían traernos más de un problema:

Ser parte de la red de un amigo. Cuando aceptamos ser parte de la red de un contacto debemos saber que estamos dejando abierta la posibilidad a los otros miembros de la misma red a entrar en contacto con nosotros, por eso es muy importante configurar la privacidad de nuestros datos. Si por ejemplo, soy miembros de la red de X, puedo tener acceso a su lista de “amigos” y ver toda la información que hayan publicado si no han tenido la precaución de resguardarla y aún en este caso, podré ver sus fotos de perfil (y guardarlas) y enviarles algún mensaje.

Ser etiquetado en una foto. Inevitablemente nuestra imagen está en fotos que no nos pertenecen y al parecer, el exhibicionismo es un requisito de las redes sociales. Así, es muy probable que estemos en la red sin siquiera saberlo y de la misma forma más de una vez nos toparemos con fotos que con seguridad los protagonistas hubieran querido no mostrar. Imaginemos que salimos de paseo y nos toman una foto no comprometedora pero si un tanto penosa (durmiendo en el auto, por ejemplo) y no tienen mejor idea que incluirla en un álbum de Facebook, la vemos y para no “quedar mal” la comentamos con cierta gracia (y resignación), grave error, al hacerlo la hemos mostrado a todos nuestros contactos porque “comentar” es parte de nuestra “actividad” en la red.

Publicar una foto personal. De la misma forma en que “bajamos” imágenes cada vez que estamos elaborando un material, cualquiera puede hacer lo mismo con nuestras fotos sean de nuestro cumpleaños, familia o vacaciones. Si esto es alarmante, más lo es el hecho de que una vez descargada podría ser manipulada y vuelta a publicar. Esta práctica no es una probabilidad lejana, si no más común de lo que imaginamos, ejemplo de ello es el ciberbullyng o acoso en red que muchos niños y jóvenes sufren. Por tanto, piense que sus fotos ya no serán suyas (o solamente suyas) desde el momento en que las publique en la red.

Hacer clic en “me gusta”. Cuando indicamos que una aplicación, imagen, comentario o cualquier otro contenido nos gusta, inmediatamente estamos prestando nuestra imagen (e identidad) para que esa aplicación o sitio nos incluya en su lista de publicidad y seamos parte de anuncios como: “A Fulanito le gusta esto”, “A 1.546 personas les gusta esto” y a partir de ese momento cualquiera podrán acceder a esa lista de “pulgares arriba”.

Usar aplicaciones de Facebook. Desde hace un tiempo y a partir de la posibilidad de publicación de aplicaciones por terceros, constantemente recibimos invitaciones para probar ¿juegos?, ¿pasatiempos? como: Los rasgos de personalidad por mes, Social Fun, Colecciona sonrisas, Preguntas y respuestas, Abre una galleta de la suerte, etc. que además de solicitar los datos de nuestra información básica (para enviarnos más publicidad), nos piden invitar a usarla a todos nuestros contactos y así formar una red viral de usuarios. Pensemos en que ninguna de esas aplicaciones se ha producido únicamente para divertirnos, si no con un fin práctico y utilitario.

Estas son solo algunas situaciones que nos deben llevar a pensar bien qué publicamos y qué no nos conviene publicar. En momentos como los actuales, donde los secretos son ventilados como noticias y ya no de boca en boca (como un antiguo chisme) si no a una velocidad incontrolable, ser cautos es la única opción.

Si usted es docente y en su red de “amigos” ha aceptado a sus alumnos o ex alumnos, sea doblemente cuidadoso; piense en la imagen que ellos tienen de usted y que deben seguir manteniendo también en los medios virtuales.

Si usted es padre o madre de familia y sabe que sus hijos son parte de una red social (es casi seguro), interésese por saber qué contenidos comparte, quiénes son sus “amigos”, si los conoce a todos personalmente, si son de la misma edad, etc. Una recomendación que ya he mencionado anteriormente, es la de colocar la computadora en la sala o en un espacio común para toda la familia y no en la habitación de cada hijo/a; de esta manera, podremos estar más atentos a su actividad en la red.

En conclusión, de la misma forma que cuida su imagen en la vida real y cotidiana, hágalo también en la red porque hay muchas personas (más de las que usted cree y conoce) que con intención o no, tienen acceso a todo lo que usted es, a ese “alter ego” que lleva su mismo nombre.

Enlaces de interés

Sexting.es: Material didáctico para la prevención del envío de imágenes con contenido sexual entre jóvenes

PantallasAmigas: iniciativa para la promoción del uso seguro y saludable de las nuevas tecnologías y el fomento de la ciudadanía digital responsable en la infancia y la adolescencia.

Seguridad en las Redes Sociales: Blog informativo con abundante información sobre este tema.

Cuidado con la webcam: Web para la prevención de los riesgos asociados a las cámaras web

Cuida tu imagen on line,  ¡Piensa antes de publicar!

Kontusdatos, Aventuras de Reda y Neto: Cuidando los datos personales

Netiquétate: Netiqueta joven para redes sociales

Autor: Lic. Ingrid Romero Manco

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